Cuando trabajo en una propuesta de diseño para un cliente ¿cómo elijo la gama cromática de un proyecto de branding?, ¿cómo saber cuál es el camino correcto?, ¿es cosa de magia?
A veces me gusta escribir sobre cómo es mi proceso de trabajo, no sé si para que no se me olvide o para revisarlo desde la calma y poder mejorarlo. Puede que las dos.
Todas las decisiones de diseño deben venir dadas por la capacidad de reflexión y pensamiento crítico, importante si trabajas en creatividad.
La selección de una paleta cromática no es una decisión arbitraria. No solo vale saber qué color es el complementario de ese otro y simplemente cuando lo juntas hagan match. El proceso que se sigue para llegar de la A hasta la B, hasta llegar a esa pequeña decisión, pasa por un análisis interno de la marca y de sus competidores, para después encontrar cuál es la personalidad que queremos destacar durante la estrategia, entre otros inputs. Aquí es donde entra en juego los conocimientos que tienes como diseñadora, el pensamiento crítico y un poco de “¡eureka!” también. Porque en un 0,0001% de los casos encuentras el color perfecto por accidente, no lo voy a negar tampoco. 🙂
Pero la realidad es que no nos sirve cualquier color o matiz. Cada uno transmite algo diferente y es muy importante conocer la psicología del color para poder trabajar correctamente con ellos.
Por ejemplo:
El rojo = fuego, pasión. El naranja = dinamismo, energía. El azul = calma, confianza.
Por esto, el color es un guía fantástico y un gran apoyo para generar emociones en el público objetivo de nuestra marca y para transmitir ciertas cualidades intangibles de la misma.
Entonces, ¿cómo elijo los colores de una paleta cromática?
Generalmente, suelo trabajar una paleta principal (colores principales) y otra paleta secundaria (colores de apoyo). Cada una tiene un objetivo distinto, pero al mismo tiempo, se complementan la una a la otra. Los colores principales nos servirían para marcar el acento a la marca. Por ejemplo, para una hamburguesería podríamos utilizar un rojo o un naranja (o ambos) como colores principales. Estos colores estarán marcando la identidad visual. Serán los colores que el público recuerde cuando piensen en dicha hamburguesería y serán utilizados en las aplicaciones principales de la marca (logotipo, cartelería, rotulación…).
Por otro lado, si añadimos una paleta de apoyo, como un verde o un marrón por ejemplo, estos colores se podrían utilizar para generar diferentes niveles de comunicación en redes, o aplicarlos en comunicación interna y tener más recursos para generar distintos mensajes.
En la elección de los colores también entra en juego la capacidad de intuición de cada uno, facilitando este proceso de búsqueda de la paleta perfecta.
¿Cómo sé si estoy eligiendo correctamente los colores para una marca?
Para saber si estoy eligiendo los colores «correctos» para una marca, el trabajo previo a ponerme a diseñar es clave. Si previamente se ha hecho una buena investigación junto con un análisis de competencia (para saber si te quieres diferenciar de ella o no) y si, sobre todo, se ha elaborado una estrategia que sea coherente con ella misma (propósito de marca, personalidad, voz, posicionamiento, valores…) trabajaré sobre una base mucho más firme, por lo que dar con los colores adecuados será un proceso mucho más natural y sencillo. Se dará ese momento “eureka” de forma mucho más orgánica.
🙂
15 de noviembre de 2025